EL Torrejón, Solar de los Fernández Rajo

Torrejón Solar de los Hernández Rajó

1.- UBICACION Y CONCEPTO

 Ya citado en la concesión de infante Alfonso, futuro Alfonso IV, -corría el año 1327- de la dehesa de Pozorices «e acude a la senda que va al Torrejón … », y situado en el extremo Este del término de Orihuela del Tremedal, es un paraje que forma parte del enclave del Rabo de la Sartén, topónimo que hace alusión a la silueta que dibuja este territorio.

El Torrejón denuncia con su apellido una hipotética torre o fortificación que no sabríamos precisar su localización, salvo que el poblado celtíbero del Hoyón hubiese tenido entre su línea defensiva algún tipo de torreón en su parte más alta, cuestión más que defendible.

Sus proximidades están llenas de atractivos, desde la profusión de fósiles, la diversidad de su riqueza arqueológica, desde restos del Bronce hasta el yacimiento celtíbero del Hoyón del Torrejón, situado en un estratégico promontorio cuya pared Norte está protegida por el accidente geográfico de una gran sima (una de sus curiosidades geológicas, por cierto), todo ello envolviendo la ermita del Torrejón, siguiere uno de los exponentes arquitectónicos más importantes de Orihuela. Incluso en sus alrededores aparece un paraje denominado «Monasterio», que ningún caso hace referencia a esta definición, aunque se observan restos de una importante masía.

2.- HISTORIA

Área de pleitos y disputas como cualquier otra zona limítrofe, el Torrejón ha sufrido numerosos envites, unas veces procedentes de la ambición de pueblos rayanos, otras por desgracia de sus propios vecinos. Hasta hace escasos años en los libros de texto de Derecho aparecía el proceso del Privilegiado como modélico en el desarrollo de la argumentación jurídica sobre este espacio. El privilegiado hace alusión a un espacio comunal, dehesa de concejo, situado en lo que actualmente denominamos Las Lomas y El Torrejón, en virtud de un privilegio otorgado por Juan Núñez de Lara, Señor de Albarracín, confirmado por el Concejo de Albarracín el 22 de junio de 1295, del que únicamente se ha poseído copia del mismo. Este documento, tan trascendental en el devenir histórico de Orihuela del Tremedal, aparece incluido en la serie de sentencias emitidas por los jueces Rodrigo Gil Tarín y Alfonso Muñoz en 1326 a instancia de Jaime II, para frenar las irregularidades cometidas en el término de Albarracín por aprovechamiento de pastos, extracción de leñas, roturaciones ilegales, pasos de ganado… Fue confirmado el 19 de octubre de 1341 por la reina Leonor, esposa de Alfonso IV y madre del infante Fernando, por entonces Señor de Albarracín, confirmado a su vez por este último en documento expedido en Huete el 15 de diciembre de 1351.

En dicho documento se hace alusión explícita a los derechos «de monte, de yema et de toda caga…» que podían ejercer los vecinos de Orihuela, cuestión de vital importancia por ser el puntal sobre el cual se basarán las reclamaciones, y en este caso la defensa a ultranza de los vecinos de Orihuela sobre este espacio.

En el siglo XVI se produce un aumento de la cabaña ganadera en la Sierra de Albarracín, lo que redundará en una fase de adehesamiento, es decir, de protección de los lugares habituales de pasturaje locales frente a la llegada de ganados foráneos. Pronto nuestros vecinos de la Comunidad de Albarracín levantaron protestas hacia 1585 por considerar los Campos Blancos (Las Lomas y El Torrejón) como pasto común para todos los ganados. La aportación documental y la defensa sin fisuras de nuestros representantes, entre ellos Pedro Fernández Rajo, notario y regidor del Concejo de Orihuela, llegan a la sentencia definitiva del Lugarteniente del Justicia de Aragón Martín Bautista de Lanuza el 5 de junio de 1611, favorable a los intereses de Orihuela. Una copia en papel de la confirmación del Concejo del Albarracín de 1295 acerca de los derechos de los oriolanos sobre este espacio, evitó que se desmembrase del término municipal definitivamente.

Todavía en 1893 los Campos Blancos pasan a manos privadas, en concreto fueron adquiridos en pública subasta por José López García, de Motos, por 11.840 Ptas. de las de entonces. No obstante, según relata Poves, tras la intervención de los vecinos Ramón Jiménez Aparicio, Marcelino Jiménez Beltrán y Ramón Espinosa Jiménez, pasaron a ser propiedad municipal, con la cesión de los pastos por 12 añosa cambio del capital adelantado.

3.- LA ESTIRPE DE LOS FERNANDEZ RAJO

Si una familia ha tenido una vinculación estrecha con el Torrejón, esa es sin duda el linaje de los FERNANDEZ RAJO, notario y ganaderos de Orihuela.

Comenzamos a tener referencias en el siglo XIV de alguno de sus miembros ocupando puestos de responsabilidad política. Miguel Fernández Rajo se cita en 1456. En 1494 Pascual Fernández Rajo, hijo de Gonzalvo, notario de Orihuela, interviene como Lugarteniente del Procurador de la Comunidad (cargo equivalente al actual Presidente). El 22 de junio de 1504 demanda al guarda de la dehesa de Valeampla de Bronchales, ante el juez Lope Gómez (sorprende que este territorio de Bronchales sea limítrofe con el Torrejón ¿Tenía ya en este momento propiedades en el Torrejón?) Y el 15 de marzo de 1508 suscribió un contrato de arriendo por 5 años de los pastos del cuarto de la Torre de Rubielos, con Pedro Torrero, Señor de Santa Croche, por importe de 470 sueldos «y un pernil de tocino». Ese mismo año es elegido Procurador General de la Comunidad.

Suceden por línea descendiente Pedro Fernández Rajo «el mayor y Pedro Fernández Rajo «el menor o el joven», esposado este último con Catalina Gómez, supuestos padres de Francisco Fernández Rajo y Gómez, médico de Cámara de Felipe II, catedrático de Medicina de la Universidad de Valencia, insigne matemático, astrónomo… Y por otra parte mentor de la Ermita de Torrejón como ya veremos. Es posible que su partida bautismal coincida con la siguiente inscripción: «El primero día de abril (de 1532) se bautizó Francisco Gómez, hijo de Pedro Fernández, menor, fue su padrino Mossen Pedro Gómez, su madrina María García». Fueron sus hermanos Pedro Fernández Rajo, que residió en Orihuela ejerciendo como notario y Baile (representante de la Hacienda Real), acupó cargos de responsabilidad municipal como regidor, e intervino, como hemos visto, en la resolución de contencioso del Torrejón. ¿No echaría una mano su hermano desde la Corte de Madrid?

Los descendientes más destacados los citamos a continuación, expresando los años en que intervienen:

– 1.625/1.680 – Diego Fernández de Lama y Rajo. Baile y Juez.

-1.672/ 1.677 – Pedro Fernández Rajo. Rector (párroco) de Orihuela.

– 1.704 – Francisco Fernández Rajo. Notario Real, domiciliado en Albarracín. Receptor de la Comunidad.

– 1.707/1.747 – José Fernández Rajo – Secretario de la Comunidad de Albarracín. Notario Real. En su haber, intervino como no­tario en la redacción de la Ordinaciones de la Mesta de Albarracín de 1740.

– 1.800 – Tomás Fernández Rajo. Escribano del Rey.

A partir del siglo XVIII desaparecen de Orihuela. No sabemos si por la lucha hegemónica con otros linajes por el poder político del municipio, por obtener un mejor acomodo en Albarracín tras su ascenso en la carrera jurídica, por caer en desgracia ante la monarquía, o bien porque la única línea parental que pervivió en Orihuela estaba representada y se agotó con el rector o párroco Pedro Fernández Rajo. Hechos reales indican que no intervienen en la construcción de la iglesia y no aparecen entre el inventario de los bienes saqueados por los franceses durante la Guerra de la Independencia. La memoria histórica no ha dejado una cita, un recuerdo, ni siquiera la identificación del solar que habitaron. Es como si de un plumazo alguien se hubiese encargado de borrar intencionadamente cualquier vestigio de su tránsito por Orihuela.

No obstante quedan, para admiración de todos nosotros, dos edificios singulares levantados bajo el mecenazgo de los FERNÁNDEZ RAJO. Ellos siempre quisieron residir en Orihuela. Ello lo demuestra el hecho de que sus muertos eran enterrados en la Iglesia, en concreto en la Capellanía de su familia (San Simón y San Judas), e instituyeron el Aniversario de Pascual Fernández Rajo (28 de octubre de 1579).

Ya hemos comentado que la ermita del Torrejón se construyó bajo los auspicios de Francisco Fernández Rajo y Gómez y su esposa Ursula Beltrán, dedicada a la Virgen María, en un espacio alejado del núcleo urbano, tal vez situada dentro de sus propiedades. Construida en piedra con piezas de sillería en las esquinas de los muros, adopta planta hexagonal con tragaluz lateral y su parte posterior existía una reja, todo ello con la finalidad de dar luminosidad al interior y a la Virgen (dicen que se llamaba Mamela). La entrada o acceso está situada al Sur, tapiada con piedras, con un arco de medio punto realizado con piezas de arenisca talladas, que soporta la inscripción dedicatoria y el escudo de armas. Es interesante el voladizo del tejado, donde se ha utilizado de nuevo el recurso de las piedras de rodeno. La adaptación puede fijarse en el tránsito de los siglos XVI-XVII si nos atenemos a la inscripción de su fachada: «Acabóse a 24 de julio de 1605».

Si interesantes son los recursos empleados en el exterior, la techumbre de madera, los adornos, cenefas y tallas de las robustas vigas de madera utilizadas para dar solidez al edificio, así como la original terminación de la cabecera, donde confluyen las piezas de la techumbre en una especie de medio rosetón, le confiere un valor artístico incalculable, si a ello unimos que es uno de los vivos exponentes de la continuidad en el empleo del recurso del artesonado de madera en el techado de edificios civiles durante los siglos XVI-XVII. Digamos que posee todos los ingredientes: historia, arte, vínculos familiares, unidos a un conjunto único donde se prodigan los restos geológicos, arqueológicos… como para declararlo un bien cultural de primera magnitud. Pero antes hay que defenderlo de los peligros que le acechan, fundamentalmente el mal estado del tejado.

Y para acabar, les voy anunciar una noticia en primicia. Ustedes conocen el blasón que preside el Restaurante La Sierra, presentando entre tenentes desnudos, fíjense bien porque da la impresión de que se trata del mismo escudo que está incrustado en la portada de la Ermita del Torrejón. Y ello significa que si dicho escudo pertenece a los Fernández Rajo, las casas de Plácido Montón, de Ramón Espinosa, de Angelines López, de Amparito Jiménez, fueron el solar de la Fernández Rajo, personajes ilustres cuya trayectoria histórica ha ido paralela a los destinos de Orihuela. Un homenaje, un recuerdo, para esta familia que en su día defendió los intereses de Orihuela y a quienes debemos el legado que hoy poseemos. La dedicatoria de una calle en su memoria al menos los rescataría del recuerdo y del olvido.

Sé que no es lugar para exponer un artículo tan extenso en vísperas de unas ansiadas fiestas, espero que la información aportada, inédita y densa, les sugiera retroceder aunque sea por unos instantes, al pasado histórico de nuestro pueblo. Para mí, con utilizar la oportunidad que se me presta, como pretexto para divulgar un bien cultural excepcional que hay que proteger, me considero halagado.

TEXTO: JUAN M. BERGES SÁNCHEZ

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Un comentario el “EL Torrejón, Solar de los Fernández Rajo

  1. Sorprendente post. Gracias por compartirlo…Espero màs…

    Saludos

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