Anales del Tremedal: De revista a pasquín

Una revista fundada para recaudar fondos con destino a financiar la restauración del santuario de la virgen del Tremedal que no pasó de ser un mediocre instrumento propagandístico.

Portada de la Revista Anales del Tremedal, 1884

Ficha técnica: Anales del Tremedal, revista religiosa (no política). De intereses morales y materiales. Director Plácido Miguel González. Orihuela de Aragón (Teruel). Año I Número 1, Cuenca, Imprenta Provincial, 1884.

COMENTARIO

Los Anales del Tremedal, se componen en su primer número de veinte páginas, cuya edición se inicia en julio del año 1884 en la imprenta provincial de Cuenca, su autor o director fue D. Placido Miguel González. Se empezó a editar como una revista religiosa y no política, pero este lema escondía un objetivo encubierto.

El director

Plácido Miguel González era natural de Orihuela y desempeñaba su labor profesional de abogado. Fruto de sus inquietudes comerciales fue uno de los fundadores de la actual feria de ganados creada en 1878 al margen de la otorgada por Fernando VII en 1815 por privilegio real. Pronto entró como vocal en la Junta Reedificadora del santuario llegando a presidir dicha institución donde desplegó toda una serie de iniciativas destinadas a recaudar fondos para terminar la reedificación del santuario (rifas de cuadros, peticiones personales a ciudadanos con patrimonio tanto civiles como eclesiásticos, subasta de pinos, venta de estampas…) La propia creación de la revista discurría en este sentido.

La revista

En cuanto a sus aspectos formales, en su primera página incorpora cuestiones más bien comerciales: los precios de suscripción, pautas y precios ya sean para anunciantes, esquelas mortuorias o de aniversario, y posibles beneficios por repetición. Además avisa de a quién hay que enviar ya sean la correspondencia o los donativos, la primera al director y los segundos al cura párroco como encargado del negociado de la Junta. Apostilla al final que una vez enviados los cuadernos a quienes no los devuelvan se les considerará suscriptores, y a los anunciantes se les enviará como garantía de esos anuncios.

Se proclama en el prólogo como órgano oficial de la Real Sociedad de reedificación del Santuario y de la Esclavitud de la Virgen, y aparece no sólo como autor o director, sino, además, como presidente de dicha sociedad, como publicista y propietario, el citado Plácido Miguel. Su publicación se hará siempre, cuando y como sea necesario. Su costo un real. Emplea harto elocuentes exclamaciones, todo ello para ensalzar el santuario del Tremedal que el lo llega a definir como el Lourdes español. La valora como útil a los intereses del país, y defensora de la moral y dispersora de la cizaña de mentes extraviadas o pervertidas. Ensalza la heroica y abnegada dedicación ante la falta de elementos pecuniarios y tipográficos.

Recrea el pasado histórico para ensalzar la imagen de Ntra. Sra. del Tremedal, recurriendo para ello a proclamar tanto al envanecimiento de Francia al propagar las lindezas de Lourdes, como a resaltar lo que para España es el Pilar, y aún más, enumerando Covadonga o Compostela, terminando con el Tremedal, de Orihuela, por sus magnificencias y como orgullo y envidia de los demás pueblos, como estandarte de fe y para la mayor gloria de Dios y exaltación de la Virgen María.

Sigue glosando las magnitudes de vírgenes por regiones, Almudena, Montserrat, Desamparados, Covadonga, Sopetran, Guadalupe, Fuencisla, Antigua, Angustias, Fuensanta, Aranzazu, Begoña, para terminar nuevamente en las del Pilar y del Tremedal y todo ello para demostrar que todas y cada una de ellas pueden ser tan célebres como Lourdes. Del Tremedal destaca el pintoresco y encantador paisaje en donde está ubicado recurriendo a citas bíblicas como si nos fueran propias.

Llegados al final de la página 6ª se entrecierra una puerta o se deja entreabierta, (continuará…), que en aquél momento creo que suscitaría una duda, duda que se traduciría, como asimismo se reconoce posteriormente, en una suspensión de la edición, y de donde se puede pensar que tanto la impresión como la distribución pudo hacerse por hojas sueltas. No obstante y pasados unos meses se continuaría con la edición no dejando en la misma títere con cabeza y acusando a los insensibles, críticos o poco colaboradores con la causa, llegando incluso a amenazas de escarnios y afrentas públicas, todo lo contrario que sucediera con aquellos ilustrísimos, excelentísimos o virtuosos colaboradores, y poniendo como pantalla ya fuese a la Real Esclavitud o la benemérita sociedad reedificadora del Santuario, beneficiarios finales de cualquier aportación.

Una serie de informaciones sin cohesión alguna se suceden casi siempre en pro o como justificación de donativos y servicios prestados al Santuario como los efectuados por el pueblo de Motos. El Patriota: información sobre la creación de un periodiquillo adicional; Avisos con informaciones de carácter turístico, fechas para las fiestas o la feria, informaciones de temas locales; Bibliografía en forma de folletos religiosos, propaganda encubierta en un manual de fabricación de los más variados productos o sobre un diccionario descriptivo de la provincia de Logroño; terminando con unas Necrológicas.

Una rogativa, en forma de poesía demandando aportaciones. Correspondencia con suscriptores. Una esquela mortuoria. Información sobre los días de feria. Tres anuncios menores, que no dejan de ser curiosos, y un anuncio mayor sobre calidades y precios de un determinado Café, cierran las veinte páginas de estos anales llamados del Tremedal.

Respecto a sus contenidos, los Anales obedecen al formato de miscelánea. Las noticias y mensajes comerciales no ofrecen un mínimo orden cronológico ni temático. Se trata de cuñas publicitarias (a razón de un real por cada línea de 25 letras) que no son sino una plática peticionaria, que pudo obtener sus resultados en beneficio de la Real Esclavitud y por ende de la reedificación del Santuario, pero que como documento literario apenas puede valorarse el hecho de que se empezara a imprimir en el año 1884. Que solo se editase un número y que sus páginas sean tan reducidas en contenido 22 x 16 cm., y los intervalos en ver la luz, dan idea del interés que pudo despertar en la época.

A modo de reflexión

Las expresiones críticas hacia aquellos que no colaboraran en el proyecto de reconstrucción no son sino ecos del enfrentamiento enconado que hubo entre quienes fueron partidarios de levantar los muros del santuario y aquellos que consideraron que era mejor desplegar los esfuerzos económicos en otros ámbitos más vinculados a la vida municipal. Una pugna que tuvo su reflejo incluso en el control de las instancias de poder municipal. La destrucción masiva de las tropas francesas a principios de siglo y las sucesivas exigencias de las guerras carlistas minaron la moral incluso de los vecinos que practicaban la religión católica. El error de Plácido Miguel estuvo en alardear la bandera católica de forma radical para justificar un objetivo legítimo que no fue otro que recuperar el esplendor del santuario del Tremedal pero a través de cauces excluyentes. Una posición más moderada, de consenso, de reconciliación entre la sociedad oriolana sin duda hubiese dado mejores frutos. Pero tal vez en este tema aflore la dualidad política existente en el municipio de la época que en otras manifestaciones no llegamos a apreciar. Un análisis en mayor profundidad de la trayectoria de este personaje sin duda aportará pistas sobre las hipótesis planteadas.

Descagar Facsimil de Revista Anales del Tremedal (Año I – Núm. 1. Año 1.884)

Alberto Villén Pinilla

Anuncios