El milagro del pastorcillo

“La Virgen del Tremedal, no es comprada ni es vendida, que se la encontró un pastor subiendo la cuesta arriba.”

La Virgen del Tremedal y el pastorcillo

En el año mil setecientos y pico, había en Orihuela un pastor por nombre Pedro Noves, que estaba manco, le faltaba la mano derecha. Todos los días el pastor, cogía su zurrón le metía un trozo de pan, un poco de la matanza del cerdo, torta y una bota de vino, y salía con las ovejas y las cabras al monte. Recorría todo el término cambiando de sitio, para que las ovejas comieran pastor verdes.

Ese día había ido al Macizo del Tremedal, llegó la hora de comer, y el pastor se sentó en una piedra, preparándose para comer, saco un trozo de pan y unos trozos del frito y se dispuso a comer. Ya casi había terminado, cuando apareció una Señora,

-Hola pastorcillo, ¿Qué haces?
-Terminando de comer señora
-Tengo hambre ¿No tendrás un poco de torta para darme?
-Si señora

El pastor fue a meter la mano izquierda en el zurrón para sacar un trozo de torta

-No pastorcico no, con la otra mano.
-Pero Señora si estoy manco.
-Tú prueba a ver.

El pastor metió el muñón de la mano derecha en el zurrón y cuando lo sacó, tenía la mano. Le dio el trozo de torta y agradecido por lo que le había hecho, se arrodilló ante ella y le preguntó que quería que hiciera para darle las gracias.

-“Baja a Orihuela y publica el favor que te he hecho, hazles saber de mi parte que he tomado asiento en esta Sierra, que gusto de ser en ella venerada para consuelo y beneficio de sus vecinos”

El pastor loco de contento bajó al pueblo, y enseñó a todos la mano y les contó la historia. Todo el pueblo quiso ver el sitio donde había tenido lugar la aparición. Subieron todos hasta el lugar donde había estado el pastor comiendo y sobre la piedra, se encontraron la imagen de la Virgen. Le construyeron la Ermita, que fue inaugurada en 1.748.

En 1.807 fue destruida por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia, y reconstruida de nuevo en 1880 por el arquitecto Fernando Yarza.

Unos dicen que la Imagen de la Virgen que esta en la Ermita, es la que apareció en la piedra del pastor, otros que es una talla románica de 1169 y que se llamaba La Vieja, pero lo que si es cierto, es que a la Virgen le gusta estar allí, y que consuela y protege a los vecinos.

Versión de la Cofradía de Tronchón

Un buen día de primavera, el pastor manco de Orihuela andaba con su rebaño de ovejas, posiblemente silbando una jota para distraerse, cuando tras unas rocas se le apareció la Virgen.

-Dame un poco de pan -le pidió la Virgen-, pues tengo hambre.

El pastor se quedó atónito ante la inesperada aparición, pero enseguida reaccionó y dirigió su mano sana a la alforja para sacar el pedazo de pan que llevaba. Al ver lo que hacía, la Virgen le dijo:

-No, pastor, no. Has de sacarlo con la otra mano.

El pobre hombre, que todavía no había reconocido a la dama que le hablaba, le contestó:

-Señora mía, si pudiera valerme de la otra mano a buen seguro no llevaría vida tan arrastrada como la que ahora llevo.

Pero la Virgen insistió:
-Vamos, prueba a sacarlo con la otra mano.

El pastor, obedeciendo no sabiendo por qué, metió su brazo manco en la alforja y cuál no sería su sorpresa cuando del zurrón sacó el brazo entero, con el trozo de pan en la mano.

Dándose cuenta entonces de quién era la Señora que tenía delante, se hincó de rodillas y adoró a la Virgen.
-Ahora, pastor -le habló la Virgen- vuelve a Orihuela y comunica a todos el milagro que en ti he obrado, pues siento agrado por esta tierra y es mi deseo ser venerada en ella.

Tiempo le faltó al pastor para llegarse hasta Orihuela y el pueblo, al ver el milagro, fue en procesión a la sierra del Tremedal, al lugar donde se había aparecido la Virgen. Pero ella ya no estaba. En su lugar, había una hermosa imagen suya.

Los habitantes de Orihuela llevaron la imagen de la Virgen a la iglesia. Pero al día siguiente había desaparecido. Buscaron por todas partes y, al final, encontraron la imagen exactamente en el lugar en que se había aparecido. Comprendiendo que la Virgen quería estar allí, allí decidieron edificar una ermita.
Sin embargo, la tarea no se presentaba nada fácil pues el lugar elegido por Nuestra Señora era un terreno abrupto y seco. Pero cuando la gente de Orihuela se puso a abrir un pozo, a los pocos golpes manó agua en abundancia; y al arrancar unos pinos para proveerse de madera, en las raíces de uno de ellos se encontró una suma de dinero suficiente para terminar la obra. Así, la construcción de la ermita se pudo realizar sin mayores dificultades, gracias a la Virgen.

Y desde entonces, Nuestra Señora del Tremedal ha protegido y cuidado a las gentes de esta tierra, salvando niños que iban a ahogarse en pozos, cuidando y multiplicando el ganado de los pastores, y cuentan que hasta protegió a una fiel devota de las garras del mismísimo demonio.

Autor:

Manuel Matas

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