ORIHUELA DEL TREMEDAL

Orihuela, encajada en la ladera de una loma orientada hacia el sur, presenta sus calles alineadas en paralelo, una más alta que la otra, y la poderosa mole de la iglesia de San Millán en el alto de la población. La simbiosis de blancas fachadas en perfecto equilibrio con sobrias balconadas y ventanales de hierro forjado, junto con el típico tono rojizo de sus tejados, adquiere en Orihuela un significado característico.

Proponemos al viajero un itinerario artístico como mejor medio de conocer la riqueza arquitectónica de esta localidad (vid. mapa), declarada Conjunto Histórico Artístico en 1972. Comenzando por la plaza, la Casa Consistorial del siglo XVI es una buena muestra de arquitectura renacentista, con su porche protegido por dos arcos de medio punto, la lonja, y un largo balcón con balaustrada de forja. Siguiendo la misma calle encontraremos interesantes casas solariegas, donde se combinan excelentes composiciones de soportales, blasones, aleros de madera labrados y bellas referías. Las casas de los Franco Pérez de Liria y Fernández Rajo (Rest. La Sierra) son sus mejores exponentes.

Del espacio abierto de la plaza pasamos al carácter sinuoso de calles estrechas conforme ascendemos a la iglesia, no sin antes refrescarnos en la fuente El Gallo, símbolo emblemático de la localidad. La parroquial de Orihuela no es un templo cualquiera, rompe de forma rotunda con la modesta escala de sus otros congéneres, por ello en ocasiones se le tilda de porte catedralicio. Esta iglesia de San Millán soporta un cierto desconcierto entre el severo exterior, casi militar, y el pulcro interior en el que se despliegan perfectamente combinados todos los derroches del barroco. Destacan el púlpito, altar mayor y órgano. Se edificó en el siglo XVIII y es una buena muestra de la pujanza que debía tener este pueblo en aquel tiempo. El proyecto se debe a uno de los maestros del barroco turolense: José Martín de La Aldehuela.

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